Comentarios a la suspensión cautelar del deportista a participar en competiciones

David Gandarillas

Hace unas semanas, durante la disputa de la segunda jornada de la Liga de Bolo Palma División de Honor, un jugador, perteneciente al P.B. Sobarzo, resultó expulsado del partido una vez que el árbitro había decidido la suspensión del encuentro por causa de la climatología.

El árbitro consignó en su informe que el jugador le había insultado y que le había cogido de la chaqueta.

El Comité de Competición de  la Federación Cántabra de Bolos incoa el oportuno expediente disciplinario, que actualmente se encuentra en fase de prueba, y casi al mismo tiempo acuerda “suspender al jugador cautelarmente para participar en cualquier actividad bolística.

Concretamente la citada resolución argumenta textualmente: “Considerando que las faltas imputadas al citado jugador  pueden ser tipificadas como graves o muy graves , y  que la  sanción posible puede llegar a impedir su participación en las diversas Competiciones,  teniendo en cuenta que los hechos son como producto inmediato de infracciones a las reglas de juego y en aplicación de lo expuesto en el  Título III del Reglamento Disciplinario es necesario preservar cautelarmente la participación del jugador afectado con las medidas dispuestas en el Reglamento mencionado”.

Contra el citado acuerdo, el jugador ha presentado el oportuno recurso ante el Comité Cántabro de Disciplina Deportiva, alegando en síntesis:

  1. Que el  jugador desconoce exactamente que posible infracción ha podido cometer, al no haber tenido constancia de cuales son exactamente los hechos imputados, los cuales no constan ni siquiera acreditados, dado que el expediente se encuentra en fase de prueba.
  2. Desconoce la posible infracción de la que se le acusa y además desconoce la posible sanción que pudiera recaer por la presunta comisión de la infracción imputada. Se vulnera absolutamente el principio de presunción de  inocencia, así como el de tener conocimiento de los hechos que se imputan y sus posibles consecuencias.
  3. No comprende cual es el significado de la ambigua frase “teniendo en cuenta que los hechos son como producto inmediato de infracciones a las reglas de juego” y desconoce lo que la enigmática oración gramatical pretende decir.
  4. El Reglamento Disciplinario de la F.C.B. (Reglamento de Disciplina Deportiva de la F.C.B.) según aparece en el texto entregado como anexo III en la Asamblea general Ordinaria 2010 de la F.C.B. de fecha 13 de marzo de 2011, no tiene ningún Título III ( ni I ni II) por lo que se desconoce que reglamentación está aplicando el Comité Regional de la FCB.
  5. Tampoco conoce exactamente en que norma se basa el Comité para declarar la suspensión cautelar decretada, puesto que no cita ninguna.
  6. Tampoco indica la resolución el régimen de recursos contra dicho acuerdo, en flagrante vulneración de lo dispuesto por la normativa administrativa (L.R.J.A.P. y P.A.C. entre otras).

Como expone el propio jugador, pocas cosas deben ser tan dolorosas para un deportista como verse desterrado de competiciones oficiales por parte de su federación. Y esto sienta  peor cuando se solicita que se ejecute una suspensión de licencia “sine die”  por vía de medida cautelar, sin tener aún una resolución firme sobre el fondo del asunto.

Independientemente de la sanción que se le pueda imponer la jugador,en su caso y si fuera procedente,  lo cierto es que dicha sanción debe imponerse o no tras seguirse el procedimiento marcado por la Ley. Y no antes.

El Comité de la Cántabra ha impuesto sin realizar acusación alguna, sin posibilidad de defensa del jugador, una sanción provisionalísima o cautelar, de carácter indefinido, verdadero anticipo de sanción previa a la finalización de un procedimiento sancionador.

La razón de la justicia cautelar, en el proceso en general, se encuentra en la necesidad de evitar que el lapso de tiempo que transcurre hasta que recae un pronunciamiento judicial firme suponga la pérdida de la finalidad del proceso, de la finalidad legítima del mismo.

El actual régimen jurídico de las medidas provisionales está contenido en los arts 72 y 136 de la Ley 30/1992  (LRJAP y PAC) y art 15 RD 1398/1993 que contiene el procedimiento sancionador común y de dicha normativa derivan los requisitos necesarios a los que ha de ajustarse la administración a la hora de adoptar medidas cautelares y que seguidamente exponemos:

  • Que tengan carácter provisional, esto es, temporal. El mantenimiento indefinido de esta situación vulnera los arts. 23.2 y 24 de la CE  ( STS sala contencioso-adtivo. 3 de febrero de 1987.) Cuando la medida pierde su naturaleza se convierte en una pena o sanción autónoma y atípica impuesta de plano, son infracción notoria del principio de legalidad.
  • Que se encaminen al aseguramiento de la eficacia de la resolución final.
  • Que estén previstas en la Ley. Así en régimen deportivo sancionador estatal se debe cumplir  lo dispuesto en el art. 41 del RD 1591/1992 en materia de derecho deportivo. Igualmente decir en lo relativo al ámbito autonómico, pero, en este punto resaltar que la Ley del Deporte de Cantabria no contempla expresamente la posibilidad de imponer medidas cautelares o provisionales. Ni la medida de suspensión cautelar existe ( y menos la de suspensión cautelar de participación en competición) en la Ley Cántabra del Deporte ni existe tampoco la sanción expresa de suspensión de participación en competición o prohibición de competir impuesta. No existe por tanto la posibilidad de arbitrar una medida no contemplada en la  legislación deportiva vigente en Cantabria.
  • Que sean proporcionadas al fin que se pretende, por cuanto si es excesiva tendrá carácter punitivo. No se puede valorar la proporción de la medida  cautelar cuando se desconoce que infracción se puede haber cometido y que castigo puede ser impuesto.
  • Que se adopten mediante resolución motivada (suficiente). De la lectura de la resolución impugnada se aprecia la ambigüedad e imprecisión de la motivación aducida. Es de imposible comprensión y carece de cualquier elemento motivador admisible  fundado en derecho.

La jurisprudencia (como ejemplo STS de 11 de noviembre de 1985)  resalta que la exigencia de tal medida provisional nunca puede ser arbitraria ni discrecional, al incidir directamente en los derechos del art. 24 de la CE , y tiene que estar amparada por hechos y razones de gravedad que lo justifiquen tras escrupuloso examen de los hechos llevados a conocimiento  del órgano disciplinario subsumiéndolos en las normas correspondientes, teniendo que ser el acto que las acuerde motivado , motivación que es esencial exigencia para adoptar esa medida preventiva por aconsejarlo la gravedad de los hechos.

Por tanto, la medida cautelar debe ser de presencia muy restringida  en los procedimientos sancionadores deportivos.

Ante la situación descrita, a la vista de lo expuesto, la medida cautelar de suspensión cautelar para participar en cualquier actividad bolística – con carácter indefinido –  no contemplada expresamente por la normativa legal de Cantabria en materia deportiva (Ley del Deporte de Cantabria) y sin contar con motivación suficiente (la que se ha expuesto es un ejemplo de absoluta falta de motivación coherente y mínimamente detallada), partiendo del hecho de que todavía el jugador ni conoce de que se le acusa ni de la sanción que ello puede conllevar (ni siquiera el ordenamiento jurídico deportivo contempla la  sanción de prohibición de participar en actividad deportiva, sino que establece la suspensión o privación de licencia federativa y por período temporal)   junto con el hecho de carecer de la indicación de recursos que cabe contra la misma, es todo un compendio de despropósitos viciados de  ilegalidad del  “Comité Regional de Competición de la Cántabra de Bolos”

El Comité con su actuación sanciona anticipadamente a un jugador, sin argumento jurídico que sustente su decisión, en un ejemplo claro de imposición de sanción ejemplarizadora contra  el jugador.

Sin justificar los lamentables hechos ocurridos, que hay que juzgar dentro de un procedimiento disiplinario, lo cierto es que los jugadores de la  P.B. Sobarzo, y los dirigentes de sus club,  están recibiendo actuaciones procedentes de la Federación Cántabra que producen la desestabilización continua del equipo, desde las primeras jornadas de la Liga.

No debe olvidarse que el año anterior, jugadores y directivos del Sobarzo fueron objeto de apertura de diversos expedientes disciplinarios por la parte de la Cántabra, fruto de la posición que la P.B. Sobarzo mantiene frente a quienes dirigen la Cántabra, posición que recordemos es  contraria a la desintegración del deporte de  los bolos  de la Federación Española, y contraria a las actuaciones promovidas por los dirigentes de la Federación Cántabra, que en cierto modo, se encuentran tuteladas por la Consejería de Deportes de Cantabria, a la que se espera que tome alguna decisión al respecto, más pronto que tarde.

Mientras tanto, nos preguntamos cómo puede el jugador aceptar que le juzgue un Comité que ya ha resuelto sancionarle cautelarmente, sin antes ser oído.

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