¿Por qué la retribución del deportista profesional lo diferencia del deportista amateur?

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En un contexto informal, lo que se entiende como deporte profesional es la práctica de la disciplina deportiva como forma de ganarse la vida. Siguiendo esta línea, el deportista profesional es la persona que debe asistir obligatoriamente, mientras dure su contrato firmado con el club al que pertenece, a entrenar, a las convocatorias y/o concentraciones que el club le ordene; su descanso coincide con el fin de temporada, además de vivir gracias a un sueldo derivado de la práctica deportiva, o lo que es lo mismo, la retribución del deportista profesional.

Es decir, el modo de vida de este deportista es un modo de vida profesional.

Relación laboral especial de los deportistas profesionales

Atendiendo al régimen laboral de los deportistas, en concreto partiendo del artículo 1.2 del Real Decreto 1006/1985, de 26 de junio, por el que se regula la relación laboral especial de los deportistas profesionales (RD 1006/1985) se establece la diferencia entre deportista profesional y aficionado, éste cita así: “Son deportistas profesionales quienes, en virtud de una relación establecida con carácter regular, se dediquen voluntariamente a la práctica del deporte por cuenta y dentro del ámbito de organización y dirección de un club o entidad deportiva a cambio de una retribución. Quedan excluidos del ámbito de esta norma aquellas personas que se dediquen a la práctica del deporte dentro del ámbito de un club percibiendo de éste solamente la compensación de los gastos derivados de su práctica deportiva.”

¿Qué requisitos catalogan como profesional al deportista?

El deportista profesional tiene que cumplir con esta serie de requisitos:

  • Una dedicación a la práctica del deporte.
  • Que esa dedicación al deporte sea de forma voluntaria.
  • Dedicación por cuenta ajena.
  • Dependencia del club u entidad deportiva al que pertenece.
  • Una RETRIBUCIÓN derivada de esta práctica deportiva.

*Aquellas personas que se dediquen a la práctica del deporte dentro del ámbito de un club percibiendo de este solamente la compensación de los gastos derivados de su práctica deportiva no se consideran deportistas profesionales.

La importancia de la denominada retribución del deportista profesional

La retribución del deportista profesional percibida es lo que etiqueta al deportista como profesional diferenciándolo del deportista amateur o aficionado. Una afirmación unánime tanto para la doctrina como para la jurisprudencia.

De este modo, los Juzgados de lo Social evalúan si la contraprestación económica o retribución del deportista profesional que recibe por sus servicios dependientes del club al que pertenece es considerada como salario, sin atender a la denominación de los mismos. Es decir, independientemente si el club al que pertenece el jugador compite en una liga no profesional, o que la relación entre el deportista y el club sea aprobada como amateur o aficionado en documento firmado por ambas partes.

Entonces, ¿qué ocurre con los deportistas individuales? ¿Son considerados deportistas profesionales?

En el caso de los deportistas no dependientes de ningún club, es decir, los deportistas individuales, para que sean definidos como deportistas profesionales, tienen que conseguir sus propios ingresos mediante los premios de aquellas competiciones ganadas, los emolumentos provenientes de sus patrocinadores o todo aquello percibido por la venta de su imagen.

*Dentro de este último grupo podemos incluir aquellos deportistas profesionales pagados por el Gobierno, con la condición de no realizar otro trabajo fuera de la actividad deportiva.

Lo que opina la jurisprudencia sobre la condición de deportista profesional

El Tribunal Superior de Justicia en su reciente sentencia nº 3260/2016, rec. 1447/2016, de 23 de mayo de 2016 (tomando como referencia la célebre Sentencia de 2 abril de 2009 en unificación de doctrina por el Tribunal Supremo Sala de lo Social Sección Primera) trata de arrojar luz sobre el asunto en cuestión, estableciendo así unos “criterios orientativos”, tal y como la resolución los denomina, permitan establecer una diferenciación clara entre el deporte profesional y el aficionado o amateur; a saber:

  1. Existencia de la contraprestación económica, pero siempre que estas cantidades abonadas constituyan el salario del deportista y no unas cuantías que tengan carácter compensatorio de los gastos originados por la práctica deportiva.
  2. La naturaleza, compensatoria o retributiva, de las cantidades percibidas es por completo independiente de la denominación que las partes hayan otorgado a estas cuantías. Es frecuente que por medio de una u otra denominación se pretenda enmascarar la realidad a la que obedecen dichas sumas, imperando así el principio de la realidad.
  3. La periodicidad en el devengo y la uniformidad de su importe son indicios de naturaleza retributiva, al ser tales notas características del salario, frente a la irregularidad y variabilidad que son propias de las verdaderas compensaciones de gastos.

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