Cómo tributan las participaciones preferentes en la declaración de la renta (I)

Las participaciones preferentes son un tipo de acciones o valores emitidos por una sociedad que generalmente no confieren participación precisa en su capital ni dan derecho a voto. Tiene carácter perpetuo y su rentabilidad no suele estar asegurada, sino ligada a los resultados de la empresa. Además, este tipo de participaciones pueden ser amortizadas a partir de los 5 años por el emisor, previa autorización del Banco de España. Se trata de un producto con mucho riesgo, donde el capital no está asegurado y que además coloca al preferentista entre los últimos en el orden de prelación. Tanto en este artículo como en el siguiente vamos a realizar una explicación sobre cómo tributan las participaciones preferentes en la declaración de la renta 2016.

El funcionamiento de las participaciones preferentes es similar al de un bono, en el que la entidad paga anualmente un cupón por las cantidades pactadas siempre que se cumplan las condiciones para hacerlo.  Si  la entidad arroja pérdidas, no abonaría el cupón.

Cómo tributan las participaciones preferentes en caso de ganancia

En algunos casos existen preferentes que no han dejado de pagar  cupón, aunque ninguna de ellas es de las emitidas por los principales bancos. En este caso, el menos común, los rendimientos se integrarán en la base imponible del ahorro como rendimiento de capital mobiliario.

A efectos prácticos habrá que pagar un 19% por los primeros 6.000 euros de ganancias que se obtengan, un 21% por el capital hasta 50.000 euros los  y un 23% por el capital que exceda de esta cifra en la renta 2016.

Habitualmente la entidad emisora aplicará una retención de IRPF sobre las cantidades que nos entreguen. Esto mismo puede aplicarse en caso de amortización o venta de las participaciones preferentes que se tengan en cartera.

Cómo tributan las participaciones preferentes con pérdidas

Este ha sido el caso más habitual.  A la hora de abordar la fiscalidad de las participaciones preferentes se pueden distinguir tres situaciones diferentes. Y es que no todos los preferentistas actuaron igual ante su entidad bancaria.

Algunos optaron por reclamar vía judicial, otros llegaron a acuerdos con su banco o caja y también hubo que no hizo nada de lo anterior y asumió pérdidas.

Para todos estos casos, Hacienda ha ido modificando la forma de tributar por las pérdidas de la deuda subordinada y participaciones preferentes, unificando su tratamiento.

Las últimas novedades vinieron de la mano del Real Decreto-Ley 6/2015, de 14 de mayo, que establece las nuevas reglas especiales de cuantificación de rentas derivadas de deuda subordinada o de participaciones preferentes en el IRPF.

Cómo se tributa cuando el contrato ha sido declarado nulo

En este caso habrá que dar marcha atrás en las declaraciones presentadas en los años anteriores. Y es que al declararse judicialmente la nulidad del contrato de preferentes que firmaron, este quedará sin efecto y se restituirá al usuario la inversión. A efectos prácticos, consiste en deshacer la tributación presentando una rectificación de la renta en los ejercicios anteriores y la devolución de ingresos indebidos.

Además en este caso se podrá incluso presentar la declaración sustitutiva de ejercicios ya prescritos, es decir, aunque hayan pasado más de cuatro años desde que presentaste la renta.

Cómo tributan las participaciones preferentes cuando se canjearon por acciones

Este es el caso más habitual. Son aquellos supuestos en los que los preferentistas  esperan un laudo arbitral con su consiguiente compensación por parte de la entidad financiera. El caso típico sería el de la persona que contrató deuda subordinada o preferentes, cobró el cupón durante los primeros y después canjeó sus participaciones por acciones de la empresa o del banco. Los cupones ya se debieron integrar en la renta como rendimiento de capital mobiliario en su momento.

En el caso del canje por acciones, estaríamos hablando de un rendimiento de capital mobiliario que sería negativo. En concreto, se trataría de la diferencia entre el valor de las nuevas acciones u obligaciones y el de las participaciones preferentes originales. Este rendimiento se integraría en la base imponible del ahorro compensando las ganancias.

Si posteriormente se vendiesen las acciones, también habría que pagar impuestos. En caso de que se trate de obligaciones hablaríamos de rendimientos de capital mobiliario a integrarse en la base del ahorro, mientras que para las acciones, se generaría una ganancia o pérdida patrimonial que también se integraría en esa base.

Estad atentos a nuestro próximo post porque seguiremos tratando el tema de cómo tributan las participaciones preferentes atendiendo a otros supuestos. Si tenéis alguna duda y/o precisáis de un asesoramiento especializado, no dudéis en poneros en contacto con nosotros a través en el formulario siguiente.

 

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